Me gusta crear mundos complejos e incompletos donde los únicos que lo pueden descifrar están ocupados besando los paisajes.
Entre sábanas.

Quédate un poco más- suplicó entre largos pestañeos y sábanas de seda la chica de las extremidades largas
-por favor, sólo un poco más- suplicó nuevamente -en cualquier momento podría seguirte a donde tu quieras- y tomó la mano del caballero que se anudaba una corbata a su cuello
-sabes que no puedo, lo que tenemos tu y yo son solamente encuentros casuales sin compromisos esto no es amor- se colocó el saco gris que iba a juego con en pantalón
-pero yo te amo…- musito al borde del llanto aferrandose a las sábanas
-pero yo no, tal vez sea hora de terminar con esto y que consigas a un chico de tu edad que te ame- se acercó a ella y depósito un beso en su frente, y salió. Ella se quedo enredada entre sábanas y lágrimas, lloraba no por el, si no por ella, por que sabía que estaba muy perdida, que su razón y cordura habían sido amarrados en el fondo del ático de su cerebro y que la venganza y rencor actuaban por ella, siempre se repetía “no caeré de nuevo, esta vez ya no, fue lo último.” Pero siempre caía de nuevo y sabía que Esta tampoco sería la última vez, era más fácil de superar a los hombres mayores que sólo buscaban el placer carnal, pasarían 2 o 3 días para que volviera a la normalidad y encontrara a alguien nuevo, no sabía estar sola. Un chico de su edad una vez hacia tiempo le había dicho entre sábanas -Quédate un poco más, el mundo se detiene con nosotros, yo estaré aquí siempre para ti- pero una vez cuando había regresado no lo había encontrado, se había esfumado con todos sus sentimientos guardados en su maleta, y ella había experimentado por vez primera la soledad de un amante, sabía que su necesidad de sentirse amada la llevarían de regreso a esas sábanas que conocían tan bien su historia.